martes, 5 de octubre de 2010

Lo de adentro y lo de afuera

¡Qué extraño animal es el hombre! Es el único que tiene un adentro y un afuera. Se cree tonel. O como ellos le llaman "mundo interior" y "mundo exterior" En el mundo exterior ponen toda las cosas que están a los sentidos: el cielo, la tierra, el mar, incluso su propio cuerpo. Y en el mundo interior colocan toda serie de sensaciones, imágenes, recuerdos. Hay algunos incluso que se dan cuenta de su interioridad y luego se sienten vacíos.
No se porqué los humanos han inventado esta dualidad tan extraña. A veces me huelen a puros cuentos de vieja.

lunes, 4 de octubre de 2010

Fragmento "la tierra baldía" - T.S. Eliot

"Estoy nerviosa esta noche. Muy nerviosa. Quédate conmigo.
Háblame. ¿Por qué nunca hablas ? Habla.
¿En qué piensas? ¿Qué piensas? ¿Qué?
Nunca sé en qué piensas: Piensas."

Creo que nos hallamos en la calleja de las ratas
donde los muertos perdieron sus huesos.
"¿Qué ruido es ese?"
El viento bajo la puerta.
"¿Qué ruido es ese ahora? ¿Qué hace el viento?"
Nada, como siempre. Nada.
"¿No
sabes nada? ¿No ves nada? ¿No
te acuerdas
de nada?"
Recuerdo
que esas perlas fueron sus ojos.
¿Estás viva o no ? ¿No hay nada en tu cabeza?
Pero
O O O O ese aire Shakespeaheriano:
es tan elegante
tan inteligente.

Cebollas

He llegado a este estrado acusado de superficialidad. Ellas dos han denunciado a este tribunal mi falta de congruencia entre mi actuar y mi saber. Pero en mi defensa tengo que decir que nunca he sido profundo. Soy una persona, no un abismo. No me interesa mirar más profundo porque me vasta con lo que alcanza mi vista. Es suficiente. No hay lo que llaman profundidad, son imaginaciones suyas. Si hubiese algo profundo estaría demasiado oscuro para notar algo. No, soy inocente. Si hay alguna incongruencia es el pensar las cosas guardan otra dimensión, en la cual podemos sumergirnos y llegar hasta el fondo. Hemos decendido demasiado lo sublime. Antes de beber este vaso de cicuta, tengo una pregunta a la corte. ¿Dónde empieza la cebolla?

domingo, 3 de octubre de 2010

La orilla del lago

Al final del día siempre termino lanzando piedras a la orilla del lago. Después de terminar mi jornada y antes del ocaso. Después de presenciar todos esos frutos prohibidos delante de mis ojos. Esperando que alguno de aquellos venenos sea mi antídoto. Pero el tiempo me ha dicho que no me cabe más que esperar.

Me has dicho que tienes miedo, que te sientes débil. Todos tenemos miedo, todos somos débiles. Estamos solos. Nuestros antepasados tuvieron a la madre razón, al padre fe. Nosotros somos huérfanos.Y jugamos en el orfanato con los demás niños conscientes por primera vez que solo nos tuvimos a nosotros mismos

Estamos asustados. Ya no tenemos más cobijo en la eternidad o en la certeza. Tenemos que hacerlo por nosotros mismos y tenemos miedo de hacerlo mal, de que nos hagan mal. Pero siempre erraremos, siempre le erraremos a los demás. Al final del día lo único que importa es ser lo suficientemente fuertes para aceptar nuestra debilidad. Al final del día lo único que importa es aceptar. Por eso termino lanzando piedras a la orilla del lago.